Hola a todos y bienvenidos a mi Blog. Aqui reuno las historias que me da por escribir, son historias relacionadas con el Lineage 2 y mi servidor Eria. Espero que disfruteis leiendolas como yo lo he hecho escribiendolas.

Informacion:

Bueno he puesot un nuevo formato de blog que hace mas llevadera la lectura, ya que extiende mas el texto.

Las historias estan puestas por fecha, asique en algunas que tienen continuacion esta primero la ultima de ellas, seleccionarlas desde le menu, ais no os leereis antes el final que el comienzo.

domingo, noviembre 05, 2006

La Gran Batalla. Combate final.

(El final de la La Gran Batalla . Continuacion de La Gran Batalla: Mas peligro entre las sombras)

El golpe me hizo recular, pero mantuve con firmeza mis armas. Un segundo golpe de la sombra, esta vez por debajo estuvo a punto de sorprenderme, pero justo a tiempo pude dar un salto y evitar que me hubiera segado las piernas. Este ataque dejo a la sombra con la defensa abierta, decidí que era el momento de actuar. Con una danza incesante de molinetes y estocadas mis cimitarras golpeaban una y otra vez la dura coraza de la sombra, parecía indestructible, sus propiedades mágicas le otorgaban una protección muy poderosa. Por suerte mi insistente ataque hacia recular a la bestia, la cual gemía y pronunciaba cosas inentendibles, súbitamente sus ojos se tornaron de un rojo intenso y una explosión de energía me lanzo contra el muro mas cercano, golpeándome con las costillas contra los salientes. Del dolor solté mis espadas, no podía moverme, por lo visto había algo mas que una simple explosión en lo que me hizo la sombra, notaba como poco a poco mi cuerpo entraba en un estado de parálisis, hasta convertirme por completo en piedra. Lo único que recuerdo era como poco a poco iva entrando en un sueño, lentamente cerré los ojos.



jueves, noviembre 02, 2006

Relato de Eria

(Historia completada con otra gente.)

Abrí los ojos y la luz se filtro por la pequeña grieta. Aún se podía oír el crujir de la madera mojada.
Me levanté y busqué una de mis espadas con la que golpear a la figura que borrosamente veía
dentro de mi, tenia que concentrarme, empezar a visualizar la aquella silueta y expulsar de mi aquel intenso caos en mi interior que me trastornaba por dentro. Alcé mi espada pero me pesaba... Mi dios seguía impidiendo que atacara... Entonces decidí intentar ignorar a mi dios, hice acopio de toadas las fuerzas que me quedaban para lograr salir de aquel recinto que me tenia atrapado, donde la presencia de mi dios era tan abrumadora que apenas me podía mover. Golpee la puerta con todas mis fuerzas, pero nada paso... Intente golpear de nuevo, pero no me quedaban mas fuerzas, en ese instante me di cuenta de una cosa, ¿¿que hacia yo ahí?? ¿¿como había llegado?? y lo mas importante, ¿¿por que??. Solo podía recordar que estaba luchando en el Valle del Dragón contra una horda de no muertos, y que note una presencia que me dejó helado, no podía hacer ningún movimiento, pero lo que mas me sorprendió fue que los esqueletos también estaban paralizados, ¿¿Quien era esa fuerza??, de repente empecé a sentirme pesado, caí de rodillas, apenas podía respirar, era una sensación muy desagradable.

Intentaba incorporarme, pero me era imposible mover el mas mínimo músculo, de repente sentí un temblor en el suelo.. luego otro, y otro, parecían pasos, ¿¿pero de qué?? ¿serian los pasos del ser que me tenia ahí postrado?? Seguro que si, aunque qué puede ser? Sera él? no lo se, espero que no, las leyendas citan que es uno de los mas temibles seres que habitan el mundo de Eria, rogué desde lo mas profundo de mi que no fueran ciertas esas leyendas, pero de repente, lo vi, apareció, era todavía más grande y aterrador de lo que pueda uno llegar a imaginarse. Yo le observaba, inmóvil, intentando si quiera respirar, para que no advirtiera mi insignificante presencia, pero no fue suficiente, vino en mi dirección, y en ese instante, se me nublaron los ojos y me quede desmayado.

Entonces, después de recordar lo que paso hasta el instante de mi desmayo me percate de que la
presencia que notaba no era la de mi dios, me sentía igual que cunado quedé inmóvil en medio del Valle del Dragón. ¿Pero porque sigo vivo? seguro que pronto sabré la respuesta.
En ese instante se escuchó un sonido aterrador, algo impactó contra la pared, la cual se derrumbo como si fuera arena, y de repente la luz iluminó el pequeño recinto donde estaba enclaustrado. Se veía una silueta, no alcanzaba a verla con claridad, mis ojos aun no se habían acostumbrado a la luz.

En ese instante me percaté de una cosa, podía moverme sin la pesadez de mi cuerpo de hace unos instantes. Recogí mi espada, mi espada? no esta no era mi espada, era diferente, mas liviana, pero parecía mucho mas poderosa, ¿¿como ha llegado esto aquí?? no lo se. De repente reparé en la silueta que visualicé antes, me resultaba vagamente familiar, salí como pude de aquel recinto y ya a plena luz vi quien era la silueta. Era Lady Ergaer, la reina del clan Narog de los Elfos oscuros. Entonces, aquéllo que impacto contra la pared debió de ser uno de los Huracanes de ella. Pero.... ¿por qué? ¿por qué estaba todavía con vida? ¿por qué ha venido la reina de uno de los clanes mas fuertes de Eria a salvarme?, a mi, que no soy mas que un Caballero Shillien de rango medio. ¿ Habrá sido casualidad? Estaba hecho un lío, necesito respuestas.

Decidí preguntarle a Lady Ergaer que estaba pasando, pero antes de que pudiera abrir la boca, me di cuenta de que no solo mi espada no era la de antes, si no que mi armadura era otra!! ¿Que había pasado?? De repente, otra vez esa sensación... como la primera vez... pero... esta vez podía
moverme. Lady Ergaer debió advertir mi cara de sorpresa ya que se me quedo mirando y me dijo: "Que te sorprende tanto?" Yo me quede sorprendido mas aun, ella no lo notaba??!! no puede ser. Le pregunte si no notaba algo extraño, algo inusual, pero no me respondió, se quedo atenta, como concentrándose. En ese instante, note de nuevo el temblor debajo de mis pies, y ella se giro hacia mi con una sonrisa extraña en el rostro, "Viene a buscarte" me dijo, me quede atónito, ¿¿a mi?? ¿¿por qué a mi?? quisiera preguntarle muchas cosas, pero no sabia por cual empezar.

En ese instante, y como salido de la nada, apareció él, no muy lejos de nosotros, quede aterrado, lo he visto por segunda vez y sigo con vida. En ese instante me fije en que Lady Ergaer estaba preparándose para el combate, yo, atónito, no podía creer que iva a enfrentarse a él sola, es una locura. Se giro y gritando me dijo "Vamos!! a que estas esperando!! preparate!! o vas a caerte otra vez desmayado??!!" Yo todavía no salia de mi asombro, "¿¿Pero como piensas que vamos a poder contra el??, si solo con su presencia hizo que perdiera el conocimiento" me atreví a gritar, "Estas seguro de que no podrías con él??", ¿¿!!QUE!!?? cada vez comprendia menos y estaba mas confundido. Entonces repare en una cosa, algo que antes no estaba ahí... Lady Ergaer no había venido sola, había un Anciano Shillien cuidadosamente escondido detrás del recinto donde yo había estado encerrado.

Se me acerco y me susurro algo extraño al oído, algo que no emprendí, algo que casi no oí. Mire al Anciano y me dijo "vamos, pelea, estas listo", ¿¿listo?? ¿¿listo?? se cree que por decirme algo
incomprensible al oído estoy listo?? De repente me sentí diferente, como cuando me di cuenta de
que podía moverme al romperse la pared del zulo. Un gran poder estaba apoderándose de mi
cuerpo, en ese instante, llegaron a mi mente conocimientos que no sabia ni que existían. Los
emprendía todos, ¿¿porque?? ¿¿que me esta pasando?? No lo sabia, pero me sentía muy superior a hace un par de días.
En ese mismo instante Lady Ergaer empezó a prepara un hechizo para lanzarlo sobre nuestro
enemigo, entonces compren¡dé que era el momento de ver realmente si había cambiado algo,
invoqué mis Cubics, para mi sorpresa podía controlar hasta a 3 a la vez, cosa que antes no lo podría haber hecho, requiere demasiado nivel de concentracion mental y psíquica, pero en cambio no me suponía ningún esfuerzo ahora.
El Anciano empezó a formular hechizos sobre Lady Ergaer y luego sobre mi. Una vez finalizado
entro en el recinto donde yo había estado encerrado y salio con un yelmo, "Pontelo, te sera de gran ayuda" me di cuenta de q estaba hecho del mismo material q el resto de la armadura. Me sentía mas fuerte en cuanto me lo puse.
En ese instante el hechizo q estaba preparando Lady Ergaer impacto sobre él, el combate había
comenzado.....
El combate había comenzado:
El hechizo hizo que la bestia se girara enfurecida sobre ella y mientras cargaba hacia ella a una gran velocidad un rugido hizo estallar la batalla ordenando a sus secuaces el inicio de la masacre. El sonido de flechas y gritos de histeria retumbaban en mis oídos. Mis ojos no podían creerlo, eran millares… ¿Cómo podríamos vencer?
De los cielos apareció una figura. Él era mi compañero y hermano; lucía una armadura brillante y
un arco esplendoroso. Con la primera flecha que lanzó abrió el fuego de centenares que aparecían
de lugares estratégicamente dispuestos, era un espectáculo de sangre y devastación…
No noté su presencia hasta que lo oí a mi lado:
- No te quedes ahí plantado, y ataca!!
Era Brumton, el Abiss Walker legendario. Al instante corrió hacia el campo de batalla con tal
destreza y velocidad que en unos segundos ya estaría acechando las espaldas de la bestia para
atacarle furtivamente dejando a su paso un centenar de cadáveres que no tenían tiempo de
contraatacar…
Me sentía congelado, no sabia que estaba sucediendo, pero en un acto reflejo lance la espada al aire con la que sesgué el cuello de un Dragón que se dirigía a la carga de mis hermanos, observando como la espada volaba por los cielos, atónito del caos que estaba causando, mis piernas corrían hacia otra dirección que mi mente proponía, tomaron impulso seis o siete veces golpeando sin ton ni son a las cabezas de mis enemigos, y en menos tiempo de lo que mi mente era capaz de asimilar me encontraba saltando a diez metros de altura con la espada a mi lado para propiciar un gran golpe a aquello que siempre había temido…

Cuatro ataques bastarían para derrotarlo? Lady Ergaer, Brumton, mi hermano y yo propinamos
nuestro mejor golpe a la bestia con tal sincronización que ningún ser podría haber sobrevivido…
... Nuestro ataque impactó de pleno en él. A pesar de nuestro tremendo ataque, él seguía en pie, pero parecía desconcertado, miraba a un lado y a otro, y no era capaz ni si quiera de gritar, en ese instante empezó a sangrar, un chorro de sangre salia de su garganta, y empezó a tambalearse, tan grande como es, pisaba sin control a todas las criaturas que habían a su alrededor, hasta q cayó.
Estaba ahí inmóvil en el suelo, con la garganta desgarrada por semejante ataque. Lo hicimos,
derrotamos a Lord Ishka.
Pero no podíamos quedarnos ahí parados saciándonos con la muerte de nuestro enemigo, aun
quedaban muchos de sus secuaces a los que eliminar. Parecía que tenían sed de venganza, olian la sangre de su amo y se enfurecían aun mas.
De repente, como salidos de la nada, una horda de feroces Dragones se nos venia encima, eran
muchos y nosotros solo eramos 4.

Comenzamos a matarlos sin muchos problemas, pero cada vez venían mas y mas, y nuestras fuerzas ivan disminuyendo. La situación empeoraba por momento. Cuando ya nos empezaban a fallar las fuerzas, nos percatamos de que ya no venían mas Dragones, algo estaba pasando mas adelante.
Intentamos acabar con los últimos Dragones q nos acechaban.
Muerto el ultimo de ellos, decidimos avanzar para mirar el porque del cese del ataque de los
Dragones, y fue nada mas bordear la montaña cunado vimos a una manda de Dragones y esqueletos concentrada atacando a algo, pero por mas q lo intentaban no podían acabar con su presa.
Nos acercamos mas para ver de quien se trataba, y cuando lo vimos, no salíamos de nuestro
asombro, era Zarad con su poderosa lanza el que estaba en medio de aquel enjambre de bestias,
parecía que empezaba a flaquear cunado soltó 2 gritos aterradores y como si fuese el mismísimo
Demonio empezó a golpear con muchisima mas fuerza a los Dragones y esqueletos.
Era una visión impresionante, un solo orco destrozando a tantas bestias a la vez.
Los cuatro vimos como un esqueleto se posicionó sigilosamente a su espalda se arrancó una costilla y se improvisó una daga con la cual seria capaz de acabar con aquel orco...
Mi hermano alzó su arco y apuntó con certeza y antes de soltar la flecha me miró a los ojos y me
dijo:
-A que doy muerte hermano? al esqueleto o al orco?
-A que doy muerte hermano? al esqueleto o al orco? -Repitió-

Pero no espero mi respuesta, disparo sin pensarlo un instante mas, la flecha volo certera hasta
alcanzar la malherido ya Zarad, este al sentir hundirse la flecha en su carne, lanzo al viento un
escalofriante grito que se escuchó por todo el valle. Enfurecido el orco reunió todas sus fuerzas y lanzo un tremendo golpe que destrozo a las pocas bestias que aun quedaban a su alrededor.
Zarad se quedo mirándonos, tenia el cuerpo lleno de heridas por las que brotaba la sangre oscura y espesa. Se arranco la flecha sin mostrar síntomas de dolor era increíble que aun se mantuviese de pie. Entonces se puso a caminar hacia nosotros, mi hermano saco otra flecha y se dispuso a dispara, maldito orco bastardo dijo, se le notaba en los ojos que odiaba a los orcos, desde aquel día, pero algo me dijo que no debíamos matarlo, ese orco se había jugado su vida por ayudarnos. Cuando faltaban apenas 2 cuerpos de distancia entre el orco y nosotros este se detuvo y se sentó. Sus heridas comenzaron a cerrarse rápidamente, era increíble ese poder de curación. Al poco ya estaba completamente curado, temí que nos atacara entonces, pero comenzo a hablar con una voz ronca y profunda.

Nos hablo de una extraña cueva donde el mal se hacia presente...
… una cueva donde el mal se hace presente, donde la muerte prevalece sobre la vida, la oscuridad sobre la luz, el mal y el caos sobre el bien y la justicia…

- Es una cueva un poco mas al este de donde estamos ahora, un lugar donde quien ha entrado no ha vuelto a salir, excepto… - su rostro mostró un atisbo de rabia.

- ¿Excepto? – preguntó Lady Ergaer.

- Cuenta la leyenda que un Elfo de la luz junto a su padre, un Enano, lograron entrar y salir con
vida…

- No van a ser menos que nosotros… - le interrumpí.

- ¡¡Malditos Blancos!! – dijo mi hermano.

- Se dice que un ser maléfico reside en lo más profundo de la cueva, guardando consigo los más
valiosos tesoros que nadie pueda imaginar: armas, armaduras, escudos y joyas de todo aquel que
osó plantarle cara.

- ¿Entonces a que estamos esperando?

El orco empezó a reírse de todos nosotros:

- No creo ni que seáis capaces de atravesar el umbral de la cueva…

- Nos estas subestimando, orco.

El orco se levantó y con una mirada amenazante nos dijo:

- Vosotros cuatro, contra mí. Si me vencéis os acompañaré.

- ¿Y si no te vencemos?

- Os perdonaré la vida.

Zarad dio un salto y moviendo sutilmente su lanza nos alcanzó a los cuatro, dándonos un impacto
tan contundente que note que mis pies se separaban del suelo, volando cinco metros hacia atrás. El único que tuvo los reflejos oportunos fue Brumton que logró esquivarlo de un modo magistral, pero con el segundo impacto quedó extendido en el suelo inconsciente. Mi hermano, cuando logró
incorporarse sacó rápidamente su arco y utilizando dos flechas del carcaj como una sola las disparó; disparando con todas sus fuerzas las flechas atravesaron el robusto cuerpo del orco. Zarad sin embargo ni se inmutó. Mi hermano viendo esto se dispuso a dispararle otra flecha pero el orco le lanzo el hacha que llevaba en el cinturón partiéndole el arco.
Que deciros de Lady Ergaer, que con el primer impacto quedó extendida en el suelo y aquí estoy yo, viendo este panorama medio atontado del galletazo que acabo de recibir…
Zarad me miró y me dijo:

- ¿Solo quedas tu? ¿Quizá me haya sobrepasado un poco? – riéndose alegremente.

- No te des por vencido – dije.

- ¡¡Que valiente!! – y volvió a reír.

Con ira, alzó su hacha y con fuerza la dejó caer sobre mí. La adrenalina se apoderó de mi y de un
espadazo logré detener el hacha. Di una vuelta sobre mi pié derecho y con la inercia blandí mi
espada que iba directamente a su cuello. Cuando quise rectificar era demasiado tarde, le iba a
decapitar…
Zarad miro mis ojos y sonrió, impacté contra su cuello y la espada se quebró en mil trozos, ¿como era posible? ¿Cuánto había entrenado? ¿Tendría algún punto débil? … Acto seguido caí
inconsciente… Acto seguido caí inconsciente…

No se cuanto tiempo estuve inconsciente pero cuando recupere la consciencia estaba en un lugar oscuro y húmedo. Aun estaba un poco aturdido, supongo que debido al fuerte golpe, intente incorporarme, para mirar mejor donde esta. Entonces hoy la voz de Zarad.

-No tengas prisa, tus amigos aun no se han despertado, os tenia que haber matado, no se porque no lo habré hecho, seguro que luego me arrepiento.

-A que te refieres?.-pregunte sin comprender muy bien a que se podía referir.

-Bueno si aun estáis con vida es gracias a ti, tu fortaleza y valentía, me han sorprendido y creo que aun os podre utilizar.

Una leve sonrisa pareció percibirse en su rostro tras esas palabras, pero aun así había una latente tristeza en su cara o eso me pareció ya que los orcos no son muy dados a las muecas, sera por su dura piel o por la falta de sentimientos por la que son famosos.

-Que quieres de nosotros? Porque nos has traído aquí?- Empece a preguntar algo preocupado.

-Tranquilo habrá tiempo de explicaciones mas adelante, ahora come algo necesitaras fuerzas, ves despertando a tus amigos ya han dormido bastante.

No me atreví a llevarle la contraria, estaba desarmado y aunque tuviese un arma no serviría de nada.

Así que me dispuse a hacer lo que me dijo. Poco a poco fue despertando a Lady Edgaer, Brumton y a mi hermano. Les explique lo poco que sabia y comimos algo. Cuando estábamos acabando Zarad se acerco a nosotros con una especie de baúl. Saco armaduras para todos, eran pesadas y algo dificiles de llevar, no podríamos movernos muy bien con ellas en la batalla.

-Estas armaduras no nos sirven.-dije con cierta decepción.

-Jajaja, normal aun soy muy débiles para ellas, -mi hermano lo miro con cara amenazante- pero
todo a su tiempo. Tomar también estas armas, tampoco las manejareis con soltura pero son mucho mejores q las vuestras. Y ahora seguirme.
Nos miramos extrañados ha que se debía esta amabilidad, no era típico en un orco. Que querría de nosotros?.
Salido de aquella cueva y aparecimos en la ladera de una montaña abajo una extensa llanura abría ante nosotros, esta estaba llena de bestias inmundas que jamas había visto. Zarad se puso a pronunciar unas extrañas y tuve una extraña sensación. Mis sentidos se habían agudizado ahora podía percibir el estado de animo de mis compañeros, su vida y energía, podíamos compartir nuestros poderes.

-Bien es hora de ir de caza, no nos marcharemos hasta que controléis vuestras armas y armaduras, protegeos unos a otros y todo ira bien. Yo iré delante cubrirme las espaldas. Luchar hasta desfallecer, matar sin descanso y sin piedad, es hora de la fiesta.-Dijo Zarad una vos deseosa de sangre.
Salio corriendo hacia aquellas bestias y comenzó a repartir golpes con su lanza, las bestias caían a
sus pies, como moscas, aquella visión era espectacular y una intensa ansia de lucha rodeo mi
corazón, y salí con la espada gritando.

-ARGHHHHH!!!!. Honor y muerte!!!- grite.

Los demás salieron detrás de mi al escuchar aquellas palabras, símbolo de valentía y coraje en mi pueblo.
Llevábamos ya varios días luchando sin apenas descansar, nunca había tenido un entrenamiento tan duro...

Venganza

Como si un demonio se hubiese apoderado de mi, me abalancé sobre aquel maldito elfo empuñando la espada de mi hermano, q yacía malherido en el suelo junto a mi. El elfo asombrado dio un paso a la izquierda para intentar esquivar mi embestida, pero fue inútil, me anticipe a su movimiento como si pudiese leerle la mente, y le hundí la espada en el vientre. Sorprendido el elfo, intento zafarse de mi, pero mi rabia me hacia aferrarme a la empuñadura de la espada, la cual hice girar hasta q la herida se abrió y empezó a sangrar de una manera bruta. Saque la espada del interior del elfo lentamente, para causarle el máximo dolor posible. El elfo gemía de dolor y se desplomo a mis pies, boca abajo en un charco de sangre. Empujando con la punta de mi bota, le di la vuelta, quería verle la cara de dolor y sufrimiento, era una imagen que en cualquier otro momento me habría parecido aterradora, pero ahora disfrutaba viéndole desangrarse y suplicándome q le matase.

-No pienso matarte, pienso matarte lenta y dolorosamente como merece cualquier elfo.- Le dije con todo el odio que había en mi.

Levante la espada de mi hermano y se la hundí lentamente en el pecho, no recuerdo si el elfo me
maldecía o me suplicába, no le prestaba atención, lo único que quería era hacerle sufrir.
Cuando la espada llego al suelo, el elfo ya no respiraba, quite las manos de la empuñadura de la
espada y me dirigí corriendo a mi hermano, aun respiraba a duras penas. Intente levantarle, pero fue inútil, la fuerza que hacia un momento me llevo a aniquilar a aquel elfo se había desvanecido, en ese momento mi hermano abrió los ojos y me miro con una sonrisa en la cara, - Le has dado su merecido a ese elfo, eso me enorgullece, Shizuka- me dijo con unas palabras apenas audibles.
Intente darle a beber un poco de la poción q llevaba con migo, pero sus heridas eran demasiado
grandes y profundas.
Le ayude a incorporarse y apoyarse contra el tronco de un árbol, miro hacia el elfo q yacía con la
espada clavada en el pecho a unos metros de nosotros. Me pidió q le trajese su espada. Cundo
regrese seguía mirando al elfo.

-Así deberían de estar todos.- Espeto con rabia y soltando un gesto de dolor.

-Así acabaran todos hermano, yo me encargare de ello.- Le dije devolviéndole su espada.

Me miró fijamente y me la devolvió. -Yo ya no puedo usarla, Shizuka.- Y apretó mi mano contra la empuñadura. Su cara se tornaba pálida, había perdido mucha sangre, pero sus ojos seguían teniendo la mirada segura y feroz de siempre, me miro fijamente y con sus ultimas fuerzas me dijo:

-Mátalos a todos. Que no quede ninguno.

Desde ese día empecé mi adiestramiento para un día poder empuñar la espada de mi hermano y con ella segar las cabezas de todos los elfos que habitan en Eria.

Pasado Oscuro. Historia de Kessel

El navío se movía de un lado a otro por la fuerza de un mar embravecido. La travesía hasta la isla de Talking iba a ser dura, pero era necesaria, por fin iban a revelarme mi pasado.

Arribamos al puerto en plena tormenta después de 2 días de viaje desde el puerto de Giran. En el puerto se veía, bajo la intensa cortina de lluvia, una silueta humana que nos hacia señales para que le siguiéramos. Una vez a las afueras del puerto nos montamos en un carromato tirado por un viejo buey y pusimos marcha a Einhovant, la Escuela de Magia de la Isla de Talking y lugar donde habitan los mas sabios Maestros.

Una vez dentro de la Escuela me condujeron a una estancia amplia, repleta de antiguos manuscritos por todas partes y numerosas insignias y escudos colgados en la pared representando cada una de las Familias principales de la Isla de Talking. Al fondo de la estancia se podía ver una gran mesa de roble antiguo tallado a mano con múltiples inscripciones que solo los mas sabios podían llegar a leer. Tras ella se encontraba el Gran Maestro conocedor de todas las artes mágicas y el mas sabio de entre los Humanos. Con un gesto me indico que tomara asiento en una silla frente a la mesa de roble, al mismo tiempo los dos soldados que me escoltaron durante todo el trayecto se retiraron y cerraron la puerta.

Durante unos instantes el Gran Maestro se quedo pensativo hasta que con una voz grave dijo:

-Ha llegado el momento que conozcas por fin tu pasado, Kessel. Has tenido que entrenarte duro para tener suficiente poder como para conocer quien eres.

Mientras pronunciaba las ultimas palabras se levanto de su asiento y se dirigió hacia una esquina de la estancia, y levanto una tela llena de polvo, en cuanto retiro la tela podía verse un gran baúl, negro como la noche y con símbolos arcanos. Un escalofrío recorrió mi espina dorsal al reconocer esos símbolos, no eran otros que símbolos usados por los Drow para sellar puertas que llevaban al mundo de los demonios por su poderío mágico.

-Reconoces esta simbología, cierto? -Espeto el Gran Maestro.

-Son sellos Drow -Respondí un tanto confusa.

En ese instante el Gran Maestro comenzó a pronunciar unas palabras apenas audibles al mismo tiempo que posaba sus manos sobre el cofre. El baúl comenzó a abrirse, poco a poco. La voz del Gran Maestro era cada vez mas alta y potente, hasta que de repente la habitación se sumo en la oscuridad, solo se podían ver las inscripciones del cofre brillando y como este estaba completamente abierto.

Una vez la luz era suficiente para que pudiera ver, me acerque al Gran Maestro.

-Mira en el interior.- Dijo. Recelosa mente me asome al baúl.- Reconoces estos objetos?

No salia de mi asombro cunado vi, dentro del baúl, perfectamente plegada una Túnica blanca como el marfil, y encima de ella cuidadosamente depositado, un báculo de mithril perfectamente tallado.

-Estas son las antiguas pertenencias de ....-No me atrevía a pronunciar semejante nombre. En cuanto recuperé el aliento, con voz temblorosa pude decirlo- ...Shizuka.

-Así es. Llevamos ocultándolo desde hace 19 años. Los Drow lo buscan con ansia, pero gracias al poder del Obelisco se han mantenido alejados.

-Y que tiene esto que ver con migo? -Pregunte en un tono un tanto desconfiado.

“Hace 25 años,-comenzó a relatar el Gran Maestro.- dos de nuestros mejores guerreros fueron a inspeccionar la Fragua de los Dioses. Esta tarea les iba a llevar años. Durante los primeros años nos llegaba informes cada 3 meses, pero pasados 5 años dejo de llegarnos información alguna. Nuestra preocupación iba en aumento hasta que un día llegaron dos Enanos en un carro y me llamaron corriendo para que acudiera a su encuentro. En cuanto mire en el interior del carro pude ver a Edward totalmente cubierto de vendajes y en un estado lamentable, junto a el estaba Sara su compañera de armas y esposa, esta no había sobrevivido a las heridas. Al fondo del carro se podía apreciar una tercera persona tapada con una manta de pies a cabeza.- Es una Drow,- Me dijo uno de los enanos- la culpable del estado de tus dos guerreros, pero no os preocupeis, esta muerta.”

El Gran Maestro parecía recordar con exactitud todo lo que paso aquella noche, como su hubiera pasado hoy mismo. Me miro fijamente y continuo con el relato.

“Nos apresuramos a entrar a Edward en la Escuela para intentar curarle, en ese instante resonó por toda la sala el llanto de un bebe, atónitos nos giramos para ver de donde procedía. Vimos al segundo de los Enanos con un bebe en sus brazos.- Ya habrá tiempo de explicaciones.- Me dijo el Enano.- Ahora tratad de curar a vuestro guerrero.- Tras horas de conjurar hechizos de curación sobre Edward conseguimos estabilizarlo. En cuanto volvió en si comenzó a hablar en un tono tan bajo que no alanzábamos a oírle, en ese instante el llanto del bebe volvió a escucharse, note como la mano de Edward me agarro el brazo con fuerza y sus ojos llenos de terror se clavaron en mi rostro. -La Drow .... muerta .... poseída.- Llegue a entender entre su balbuceo incesante de palabras. Súbitamente se desmayo y quedo inconsciente de nuevo.”

Mis manos asían con fuerza los reposa brazos de mi silla, tenia una extraña sensacion de lo que sucedía, pero no quería creerlo.
El Gran Maestro se acerco al baúl y lo observo con una mueca de dolor en la cara.

“Al día siguiente en cuanto Edward despertó mas calmado nos relato todo lo sucedido. Relataba como los últimos meses el lugar era cada vez mas oscuro, apenas se veía la luz del día y las tormentas eran casi continuas. Hasta que uno de los días mas oscuros y tormentosos vieron a Shizuka, la hechicera Drow mas poderosa de Eria, que se dirigía hacia su casa con una sonrisa malévola en el rostro. Vieron como se concentraba el aire al rededor de ella y de un súbito impacto toda la casa salio volando por los aires. Se levantaron en cuanto pudieron para huir de ese demonio pero no había forma alguna de escapar de esa criatura de la oscuridad. Edward lucho hasta agotar sus fuerzas para proteger a su esposa y su hija, pero en cuanto perdió el conocimiento, la Drow se dirigió hacia ellas dos pronunciando un nuevo hechizo, Sara solo pudo poner su cuerpo entre su hija y le huracán que se acercaba para protejerla y con la esperanza de salvarla. Murio en el acto, el impacto destrozo por completo su cuerpo por dentro. En un ataque de furia al ver a su esposa destrozada en el suelo, Edward con sus ultimas fuerzas y sorprendiendo a Shizuka, que lo daba por muerto, consiguió asestarle una estocada en plena espalda, donde ya estaba herida del combate con el, atravesándole así los pulmones. El cuerpo de la Drow cayó desplomado, pero al instante una halo de energía comenzo a rodearla y para sorpresa y horror de Edward tomo la forma de Shizuka, con la misma sonrisa maléfica de su primer encuentro.- Solo mi cuerpo es mortal, no desaparecer tan facilmente.- Susurro el espectro- Los cuerpos son reemplazables.- Y el espectro comenzo a deslizarse hacia el pequeño bebe que yacía al lado de su madre. -Seguro que la quieres mucho verdad?.- Dijo el demonio.-Seguro que esto te va a doler mas que todas las heridas de tu magullado cuerpo.- En ese instante con un grito aterrador se introdujo en el cuerpo de la pequeña criatura y Edward aterrorizado se desplomo sin conocimiento.”

Ahora comenzaba a comprender los extraños sueños y visiones que tengo con tierras lejanas y lugares desconocidos.

El Gran Maestro extrajo del baúl la túnica y la desplegó. Lo contemplaba con adoración y recelo.

-Tuvimos que criar te alejada de toda esta historia por el bien de todos, solo ahora eres suficientemente fuerte para afrontar tu destino, solo ahora eres fuerte para resistir el poder debilitado de la Drow que habita en tu interior.

Me tendió la túnica

-Esto tiene un gran potencial mágico, te otorgara mucho poder, necesario para que mantengas el control de ti misma. Toma, pontelo, ahora es tuyo.

En el instante en que me puse la túnica un sin fin de imagenes de carnicerías, destrucciones y visiones horrorosas pasaron por mi mente. Comenzaba a notar el poder de mi nuevo equipo, pero también el ansia del mal que habita en mi por despertar.

-Espero que consigas dominarla, por el bien de todos nosotros.

-Y que sucederá si consigue dominarme ella a mi? -Pregunte. De repente todo empieza a hacerse oscuro a mi alrededor y una voz maliciosa susurra desde mi interior.

-Quieres comrobarlo ahora?




Ahora toca librar un duro combate interno para evitar que surja el mal y controle mi cuerpo.

La Gran Batalla. Mas peligro entre las sombras.

( Continuacion de La Gran Batalla alojada justo debajo. )

El espectro yacía inerte en el suelo, aun que algo seguía removiendo mi interior, como si el peligro no hubiera cesado. Súbitamente, como salido de la nada, apareció una criatura sobrenatural, algo jamas visto, mitad humano mitad araña, era algo espeluznante, su cara estaba totalmente contraída por el dolor de su antiguo ser, un humano maltrecho convertido en esta forma extraña y malévola.

Sin tiempo de observar esta mortífera criatura, se abalanzo sobre mi con un hacha en cada mano con la intención de cortarme como si fuera un tronco, pero mis movimientos eran más rápidos que el, no se lo esperaba, mis cimitarras segaron una de sus ocho patas con la facilidad de un niño cortando una flor con un cuchillo. La criatura gimió y se aparto de un brinco, asustada y dolorida, pero no menos enfurecida que antes, ahora estaba mas ansiosa de arrebatarme la vida, antes no tenia ninguna razón, ahora tenia la venganza por el dolor que le había hecho sufrir.

De nuevo, con una furia inusual, la criatura ataco con un doble giro de ambas hachas que realmente me dejo contra las cuerdas durante un instante. Logre parar sendos ataques con mis dos espadas, no sin dificultad, ya que la fuerza de la criatura era sobrenatural, a punto estuvo de romperme el brazo derecho en mi intento de evitar ser cortado en dos.

Con ambos brazo entumecidos no podía responder a un segundo ataque, así que decidí escabullirme en una de las pequeñas cuevas que habían en la sala, así pude evitar la embestida de la bestia, que me habría destrozado. El engendro soltó un gemido estremecedor que me hizo volver en mi mismo, y me recordó que no era momento de defallecer por un simple golpe. Así con fuerza ambas cimitarras y salí al encuentro del monstruo. Ahí plantado, delante mía sin cambiar un ápice la expresión de su rostro maltrecho por la maldición, me observaba, me analizaba, intentaba averiguar cual seria mi próximo movimiento. Sin pensármelo dos veces extraje de mi mochila un pergamino y me puse a recitar las lineas que habian escritas en ella. Tal como las iva pronunciando iva entrando en un trance extraño a la vez que las letras ivan desapareciendo, en cuanto pronuncie la ultima silaba, la ultima letra, apareció... una sombra de mi Ser, un reflejo de mi aspecto, pero oscuro como la noche, era una de mis mejores armas, uno de mis mejores trucos, era una invocación de la parte mas oscura de mi ser lo mas feroz y mortífero que podía llegar a ser se materializo en aquella figura negra como el carbón.

De repente, como si leiera mis pensamientos, la sombra se abalanzó sobre la criatura medio araña medio humano con tal ferocidad que hasta a mi me me recorrió un escalofrío por todo el cuerpo. Sus garras segaron una y otra vez el cuerpo de la semi-araña indefensa y con terror en el rostro hasta ahora inerte. A pesar de el ansia de la sombra por dañar a la araña, esta estaba bien protegida, tenia un armazón de exoesqueleto resistente a casi cualquier arma. La batalla no hizo mas que comenzar. La araña se puso en posición defensiva e inicio una serie de golpes de arriba hacia abajo y viceversa que habrían dejado KO a cualquier contrincante, pero la sombra era algo de otro mundo, era algo sobrenatural. En el ultimo de los ataques de la araña, se agarro a su garra y la atrajo hacia ella, en ese instante alargo el otro brazo e incrusto en pleno rostro de la araña la garra que le quedaba libre. La araña retrocedió tambaleandose medio inconsciente por la estocada de la sombra y tropezo con sus propias patas, quedando boca arriba sin posibilidad de ser ayudada por ninguno de sus secuaces, estaban todos muertos, como casi todas las criaturas de este reino extraño y maligno.

Aliviado por la derrota de la araña me dispuse a acercarme a la sombra para prestarle mis respetos, pero en ese instante soltó un gemido y sus ojos, todavía inyectados en sangre, me miraron fijamente, no comprendia que yo era amigo, no emprendía nada, solo quería sangre. Se abalanzo sobre mi como si fuera la ultima oportunidad pude bloquear el ataque con mis espadas......


La Gran Batalla. Combate Final

La Gran Batalla

Note como se apodero de mi mi ansia de matar, blandí mis cimitarras y clave mis ojos desafiantes en aquella criatura salida de lo mas profundo del infierno, pero no podía asustarme, de mi dependía la supervivencia de 4 personas. El ente extraño me miro fijamente y su mirada gélida me dejo casi petrificado, un escalofrío intenso recorrió todo mi cuerpo. De repente sensaciones extrañas abordaron mi mente, sensaciones jamas experimentadas, entraronme ganas de soltar las empuñaduras de mis perfectas armas y de rendirme a los pies de mi adversario, pero un gemido de dolor de uno de mis amigos me arranco de aquel letargo emocional y me devolvió a la realidad, a la vista de mi enemigo que pretendía controlar de nuevo mi mente.

Apretando con todas mis fuerzas los puños de mis espadas me abalancé contra esta criatura, con las puntas directas a la garganta para seccionar con un ataque su débil gaznate. Estaba seguro de conseguir mi objetivo cuando de la nada surgió una lanza frenando súbitamente mis espadas. En la faz del engendro se podía apreciar una sonrisa que no hacia mas que aumentar el miedo que se apoderaba de mi cuerpo. Con un hábil movimiento el ser coló el mango de su arma entre mi defensa y me asesto un golpe en pleno rostro que me aturdió durante unos instantes, momento que aprovecho para asestarme un puntapie en plena boca del estomago. Caí redondo en el suelo, con las manos apretando la zona dolorida, soltando así mis cimitarras. El engendro irguió su lanza hacia el cielo y pronuncio unas frases en algo totalmente inentendible, mientras el suelo empezaba a temblar y resquebrajarse; en ese instante empezaba a apreciarse un nuevo espectro entre la nube de polvo provocada por los temblores y el resquebrajamiento del suelo. Este espectro era dos veces mayor al que acababa de humillarme y notaba su presencia de tal forma que apenas podía mover los músculos de la cara.

Un rugido estremecedor surgió de la inmensa boca del espectro, un rugido que habría amedrentado hasta al mas valiente de los héroes. En ese instante, entre la polvareda, logre a apreciar los ojos siniestro de aquel espectro mirando fijamente al grupo caído en el combate a lo largo de los pasadizos de la guarida. Se notaba en su mirada como se jactaba de las destrozas que sus esbirros habían causado sobre mis compañeros, en ese instante uno de ellos salio despedido hacia el espectro, como si hubiera sido impulsado por un resorte, y acabo clavado en una de sus garras.

Mis ojos eran incapaces de separarse de la cara de mi mas preciado amigo mientras este me miraba fijamente con incredulidad. Como por arte de magia, me levante de un salto con las cimitarras en la mano, notaba algo extraño que recorría mis venas, seria odio?, o seria sed de venganza?, al caso daba igual, notaba una tremenda fuerza en mi interior que me empujo a abalanzarme sobre los dos seres. Con un torbellino de estocadas abatí sin mucho esfuerzo al primero de los dos, el que me dejo atontado en nuestro primer encuentro; una serie de estocadas en el pecho lo hicieron tambalearse mientras intentaba alcanzarme con la parte punzante de su lanza, pero ya no podía hacer nada, mis ataques fueron certeros y destrozaron todo el tórax de mi objetivo, dejando, en unos instantes, al descubierto todo el interior de su pecho, cayó fulminado.

El espectro estaba tentó a la matanza, mas que atento, disfrutaba con la carnicería, por fin había encontrado a un rival digno, solo era cuestión de incitarle si se amedrentaba, quizá hiriéndole, quizá matando a sus compañeros.
Mirándome fijamente pronunció algo que no legue a entender, pero que se parecía mas a la lengua común de estas tierras, a pesar de no entenderlo, se podía adivinar que era una letina de invocación a las artes oscuras, sus brazo se convirtieron en sendas espadas, a la cual mas impresionante que la otra. Sin pensárselo dos veces, se abalanzó sobre mi con ambas extremidades convertidas en armas mortiferas con la intención de cortarme por la mitad, pero un ágil movimiento de la cimitarra de la mano izquierda pudo parar el ataque. Sorprendido por mi rapidez, el espectro realizo una serie de golpes intentando alcanzar varias zonas vitales, pero fue incapaz de superar mi defensa. Había llegado el momento de pasar de defenderse a atacar, en el ultimo de sus ataques, di un paso a la izquierda y golpee con todas mis fuerzas su arma contra el suelo, dejando así al descubierto todo el torso del enemigo para que, con u giro repentino dirigiese mis cimitarras a su costado indefenso. Fue lo bastante rápido como para apartarse de un salto y evitar la mortal estocada, pero no cese en mi empeño de descuartizarlo, toda mi rabia se desvió a este ataque, ambas cimitarras ivan directas a la garganta. Un dolor intenso me subió desde la pierna, había conseguido clavar una de sus armas en mi muslo, pero nada podía frenar el ataque, solo desviarlo un poco, interpuso su otra arma entre mis espadas y su preciada garganta, pero nada tenia que hacer, haciendo acopio de todo mi espíritu, me apoye sobre la pierna malherida y di un gira sobre ella, quedandome pegado a la espalda del espectro, colando una de mis cimitarras entre su arma y su cuello desprotegido, y sujetando con la otra la frente de este, apreté con fuerza la cimitarra contra su débil garganta notando como la cortaba.
Un sonido estremecedor surgió de su interior, pero no me hizo cesar, había matado a mi amigo, se merecía esta muerte.

Unos segundos después podía verse el cuerpo del espectro yaciendo sobre el gélido suelo, inerte, inmóvil, como debería de haber estado desde el comienzo de los tiempos...


La Gran Batalla. Mas peligro entre las sombras